Sacramento del bautismo

BAUTIZAMOS A NUESTRO HIJO

Muy queridos padres: ¡No es algo sin importancia bautizar a un hijo! No es un acto social o un rito mágico. 

Cuando ustedes deciden bautizar a su hijo es porque quieren que él comience a ser pública y visiblemente hijo de Dios. Que se una a Jesús, que reciba el Espíritu Santo y que entre a formar parte de la comunidad de los cristianos, la Iglesia.

Para eso nos dejó Jesús el bautismo: como signo del amor que nos tiene el Padre, como expresión de la vida con Jesús y de la fuerza de su Espíritu.  Porque el bautismo significa:

1. Ser hijos e hijas de Dios.  Dios, que ha dado la vida a todos, ama a cada niño y niña que viene a este mundo. Con el bautismo el niño comienza a ser parte visible de su pueblo, Dios lo toma en sus brazos y pone en él toda su bondad y su gracia.  Ustedes papas dicen cuando lleva a bautizar a su hijo: “Este, nuestro hijo, en miembro de nuestra familia, pero queremos que entre de lleno a la familia de los hijos de Dios”.

2.  Unirse a Jesús: Cuando su hijo nació comenzó a abrirse camino en la vida.  El bautismo lo abre también a otra vida, la que comenzó Jesús.  Su hijo queda unido a Jesús y recibe su fuerza para que pueda aprender a ser como Él.  El baño del agua indica la vida renovada en la que entramos, y que gracias a Él morimos a todo lo que es mal y pecado y nacemos a la vida nueva de la resurrección.

3.   Llenarse del Espíritu Santo: Su hijo, por el bautismo, queda lleno del Espíritu de Jesús, el Espíritu Santo.  No va desamparado por el camino, pues además de ustedes, sus padres, y mucha otra gente, lo acompañará y guiará el Espíritu de Dios para ayudarle a caminar como cristiano.  Y este niño está llamado a vivir el camino cristiano con todos los que, como él, llevan dentro de sí ese Espíritu.  Desde ese momento su hijo forma parte de la comunidad de los cristianos, la Iglesia.

 

CUATRO PREGUNTAS

¿No sería mejor que se bautizara mayor?

Ustedes, como padres, desean darle a s u hijo desde que nace lo mejor en todo para que sea feliz y por eso intentan guiarlo desde pequeño.

Si esto es así, ¿por qué no introducirlo desde pequeño en el camino cristiano? Si ustedes son felices con la fe que han recibido, ¿por qué no hacer partícipe a su hijo de esa alegría y que haga parte desde pequeño de ese camino?

Ustedes, padres, al bautizar a su hijo no lo comprometen a él, sino a sí mismos para ayudarlo a crecer como cristiano.  Cuando crezca entenderá con su ejemplo y palabra que ustedes tomaron la decisión correcta.  ¡Y lo mejor es que esta decisión sea pronto, y no esperar a que tenga 5 o 7 años para hacerlo, a veces argumentando la “falta de plata para hacer la fiesta”!

¿Qué nombre le vamos a poner?

Los padres tienen el derecho de elegir el nombre de sus hijos y para ello hay muchos criterios: que suene bien, que sea original, que esté de moda, etc.

De todos modos, el primer criterio debe ser el pensar cómo llevará su hijo ese nombre cuando sea adulto, si no se avergonzará de llevar tal nombre.  Y también, para los cristianos, existe el criterio de llevar el nombre de un santo o santa, bajo cuyo cuidado y protección se pone su vida.

¿Y los padrinos?

En los comienzos de la Iglesia cuando se bautizaba a muchos adultos, se encargaba a alguien que cuidase todo el proceso de preparación y su vida cristiana.  A esa persona se le llamaba padrino, es decir, segundo padre.

Cuando un niño es bautizado los primeros responsables son sus padres.  Pero también sus padrinos comparten esta tarea, acompañando a los padres y colaborando en la formación cristiana de su ahijado.

Para significar esto los padres son quienes cargan a su hijo en el momento del bautismo, y los padrinos están a su lado, encendiendo, al final de la celebración, el cirio que toma la luz del cirio pascual.

Y a partir de ese momento comparten esta tarea ayudando al crecimiento de la fe en el niño, orando con él y por él, haciendo regalos relacionados con su fe, atentos a su crecimiento y fortaleza espiritual.

¿Qué significan las palabras “bautismo”, “bautizo” y “bautizar”?

Son palabras que vienen del griego “bápto” que significa “sumergirse” y que se originó en la forma como se bautizaba en el comienzo: mediante inmersión en el agua, y que mostraba mejor el significado del bautismo: sumergirse en la muerte con Cristo y salir con él a una nueva vida.

De muchas maneras pueden ayudar a sus hijos a crecer como cristiano:

PERO ES TAN PEQUEÑO, ¿Y LUEGO?

· La fe y la vida de los padres.  El bautismo puede ser la gran ocasión para que se digan ustedes: tomemos más en serio nuestra fe, tanto en la búsqueda de Dios en la oración, la misa dominical, como en hacerlo presente diariamente en su vida  a través del amor, el respeto, el diálogo, la justicia con todos, etc.

· Tener signos cristianos en casa: Que el niño descubra, desde pequeño, signos de su fe católica: una cruz, una imagen el pesebre de Navidad, la Biblia, etc., que les permitirá orientar a su hijo sobre sus creencias y su valor.

· Enseñarle a rezar: Desde muy pequeño, aunque a veces no entienda lo que dice.  Y hacerlo juntos, como esposos y con toda la familia.  Y llevarlo al templo y enseñarle a participar de la misa.

· Enseñarle actitudes cristianas: Que las vea en sus papas, pero que también las aprenda.  A compartir, a perdonar, a pensar en el bien de todos, etc.

· Celebrar el aniversario de su bautismo: Siempre celebramos el aniversario del nacimiento a la vida física.  ¿por qué no hacerlo para celebrar el comienzo de la vida de Dios en él?

· A medida que crezca, incorporarlo a la vida de la comunidad cristiana.  Después del bautismo vendrán otros sacramentos que le ayudarán a entrar en la vida de Dios y de la comunidad de fe.  Por eso ustedes le ayudarán a vivir los sacramentos, especialmente la confirmación y la primera comunión, para que sean más que un acto social.  Así llegará a ser un cristiano adulto.

 

 

 

 

 

 

 

 

ORACION ANTES DEL

BAUTISMO

Dios, Padre de todos, te damos gracias porque, por medio de nosotros, diste la vida a nuestro hijo.

Te agradecemos el don de este hijo, que estamos disfrutando desde hace días, y que habíamos esperado con ilusión.

Ahora queremos llevarlo al bautismo para que, a través del agua, nazca a tu vida nueva, y reciba la luz de Jesucristo.

Llénalo, Señor, de tu Espíritu, de tu fortaleza, de tu amor.

Que mantenga encendido, toda su vida, el fuego de la fe y de la esperanza y que sepa amar como tú amas.

Padre, gracias por nuestro hijo.

Padre, gracias por el bautismo que vamos a recibir.

 

PRE-REQUISITOS PARA EL BAUTISMO:

·         Registro civil de nacimiento;

·         Partida de matrimonio católico de los padres (si no son casados por la Iglesia debe acercarse a dialogar con el párroco).  En su defecto partidas de bautismo de los padres;

·         Fotocopia de la cédula de padres y padrinos;

·         Que los padrinos hayan recibido los sacramentos del bautismo, primera comunión y confirmación; sean creyentes y practicantes y garanticen la educación en la fe de sus ahijados.   Y que si son pareja no estén conviviendo o casados por lo civil, sino que sean ejemplo por su matrimonio en la Iglesia,

Se realizan dos encuentros previos al bautismo con los padres y padrinos, que se acordar{an previamente con la persona que realiza la catequesis pre-sacramental.

 

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